Ritvales ya se apagó y llegué con los oídos zumbando y los tacones en la mano — la cocina me atrapó en el camino a la cama y aquí sigo, con el ritmo todavía por dentro. ¿Vienes a bajarme de este tempo o me dejas bailando sentada?
Ritvales ya se apagó y llegué con los oídos zumbando y los tacones en la mano — la cocina me atrapó en el camino a la cama y aquí sigo, con el ritmo todavía por dentro. ¿Vienes a bajarme de este tempo o me dejas bailando sentada?
El techno no me dejó dormir ni un minuto — Ritvales suena hoy en Parque Norte y el look lleva rato a medio terminar. Dime si te guardo un sitio en la pista.
La gata llegó sola a casa después de la noche de disfraces y el traje perdió la mitad de la pelea en la puerta — yo no pienso ayudarlo. ¿Vienes a recoger lo que quedó de mí?
El maquillaje de Halloween me quedó más oscuro que el disfraz y el espejo del baño no me deja mentir — la noche empieza en Rama y sigo sin saber cuánta ropa merece quedarse. ¿Vienes a ayudarme a decidir?
El laberinto del Horror Fest me empujó a un rincón oscuro y el susto se me volvió otra cosa. ¿Me vienes a buscar o dejas que alguien más me encuentre así?
La luz de la mañana se metió por la ventana y el primer shoot de la semana quedó sin preámbulos. ¿Me miras o te guardas la sorpresa para después?
El café ya está pasando solo en la cocina y el insomnio hizo el resto — la banda sinfónica de Bello regala un concierto de Halloween y yo ya decidí que voy. ¿Vienes conmigo o me esperas aquí despierta?
La aguja y yo seguimos negociando los últimos detalles del disfraz y las medias ya decidieron quedarse puestas sin preguntar. Cada puntada se me sube más de lo que debería y no pienso pelear. ¿Vienes a sujetarme la tela o a distraerme?
El concurso de disfraces del viernes en La Pascasia ya me tiene probando ideas a deshoras y por ahora solo sobreviven los cuernos. El resto del disfraz sigue sin aparecer y yo no me quejo. ¿Vienes a ayudarme a elegir o me encuentras así el viernes?
Intermedio de los 80 sinfónicos y la terraza me ganó antes que la segunda parte — el vestido también tiene opinión. ¿Vienes a buscarme o me espero aquí con la copa?